
“todo transcurrió de la forma más casual. Regresábamos de Medellín, y nos encontramos en el avión con Mozart, comenzamos a compartir, y quedamos admirados de su gran talento y capacidad para improvisar. Fue allí, a 40,000 pies de altura, que surgió la idea de hacer algo juntos… y aquí ya tenemos el resultado. Ha sido una muy grata experiencia trabajar con él, es un joven muy disciplinado, talentoso y sumamente cariñoso”.
El Caribe
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